domingo, 4 de abril de 2010

No importa si pasan mil años...

Vale nada una estrellada mañana de Octubre, si hace mil años tus ojos se quedaron en mis hombros, y desde ese entonces solo camino hacia donde ellos me mandan. Los sueños solo obedecen tus impulsos, y las noches pesan sobre tus fotografías.
Hace tanto tiempo que no he probado el dulce aroma de la calma. Sigues ahí, sobre mis crepúsculos, orgulloso de tu hazaña.
Sé que pronto podré decirte adiós... No importa si pasan de nuevo mil años.

No hay comentarios: