domingo, 27 de julio de 2008


A veces necesito saber de tí...
Para calmar esta traviesa curiosidad que visita mis sueños y te muestra ausente, indiferente, y me lastima hasta en ese mundo, dónde mi mente no puede juagr con la escena... Ahora dime de que sirve vivir o dormir, si no controlo esos sucesos, si mis dedos se han quedado tatuando tu nombre en mis libros, mis ojos no borran esa figura... y mi alma, ya no se ha recuperado del cansancio, las lágrimas no surgen, se ahogan en tristeza y se desvanecen en el aire... Sin darme el anhelado consuelo. Mis músculos estan vacios, y no deseo hoy respirar.

Deseo

¿Qué son los tormentos sin sabores?
¿Por qué son importantes las letras del pasado?
Tan lento es este adormecimiento, paulatino y agotador. Sentir que se aleja la simple razón de los dedos, y la demencia ocupa las palabras plasmadas... No es falto de recuerdos un cuerpo que vivie en ellos, que los atesora y no permite una mañana nueva. Rebolcándose ahora en su miseria, en la sangre llorada, revuelta con insomnio, empacada con las voces apagadas. Ahora suplicante ruegas, una gota de compañía, una limosna de compasión. Siempre has deseado ser la única, la insuperable. Derrumbate junto a tu torre de papel.
Pequeña criatura, ¿vale acaso tu existencia? Hacia donde te diriges ahora, si no tienes mas cuevas para ocultar tu insignificancia. Bailarás con la luna alucinante, mil colores confusos.
Regálale esa carne, a los demonios, si tanto te ha agradado ser la mártir. No tienes opciones, paga ahora con tus lágrimas, y no pidas auxilio. Muere existente y vagando. No hay salida posible, solo éntregate a la oscuridad, tu mejor obra de teatro.